El masaje facial ancestral japonés, conocido como el «lifting natural». En 50 minutos, unos gestos rápidos y precisos relajan las facciones y despiertan la luminosidad de la piel. Sales con el rostro descansado y radiante.
En Japón lo llaman «el antiguo camino de la belleza». El Kobido es un masaje facial que se practica desde hace siglos y hoy es uno de los tratamientos preferidos de quienes buscan un rostro luminoso y descansado, sin agujas ni artificios.
Te tumbas cómodamente. Agnès comienza por el cuello y el cuero cabelludo para liberar las tensiones que acumulamos sin darnos cuenta. Después llega el rostro: movimientos rápidos, rítmicos y precisos (ligeras percusiones, deslizamientos y presiones) que trabajan en profundidad los músculos de la cara. La mandíbula se relaja, la frente se alisa y las facciones se suavizan.
50 minutos después, te miras al espejo: la piel está luminosa, el rostro descansado y la mirada más abierta. Y la sensación de relajación permanece mucho después del tratamiento.
Una infusión caliente te espera al final.
Lo que hace único este momento:
• Una técnica japonesa ancestral, conocida como el «lifting natural».
• Un tratamiento del rostro, el cuero cabelludo y el cuello, 100 % manual.
• Un verdadero momento de desconexión, con un efecto buena cara visible.
Perfecto antes de una cena o una velada especial, para hacer una verdadera pausa durante tu estancia o como regalo original.